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Due Diligence Financiera

La disciplina que convierte un precio negociado en un precio defendible

Antes de firmar, alguien tiene que verificar de forma independiente que las cifras sobre las que se ha negociado resisten un examen riguroso. La Due Diligence Financiera es ese examen: un análisis exhaustivo de la calidad del beneficio, la deuda real y los riesgos ocultos de una empresa, realizado en interés de quien va a comprometer su capital.

Qué analizamos

Seis áreas que determinan si el precio pactado es correcto

Un informe de Due Diligence no es una auditoría de cumplimiento contable: es un análisis orientado a identificar qué ajusta el precio, qué debe recogerse en las garantías del contrato, y qué riesgos son motivo suficiente para replantear la operación.

01

Calidad del EBITDA

Separamos ingresos recurrentes de los que no lo son, revisamos los ajustes normalizadores propuestos por el vendedor y buscamos partidas extraordinarias camufladas como gastos operativos —o, con más frecuencia, ingresos puntuales presentados como si fueran recurrentes—. El EBITDA reportado y el EBITDA real de un negocio rara vez coinciden exactamente.

02

Working Capital

Analizamos la necesidad de circulante del negocio y su estacionalidad —un factor especialmente relevante en empresas turísticas y de hostelería, donde la caja de temporada alta puede ocultar una necesidad de financiación estructural en temporada baja—. Cuantificamos el riesgo de que la posición de caja neta reportada al cierre no sea representativa del negocio a lo largo del año.

03

Deuda neta y deuda financiera oculta

Vamos más allá de la deuda bancaria explícita para identificar compromisos financieros que no siempre aparecen con claridad en el balance: contratos de leasing, avales otorgados a terceros, líneas de descuento de efectos, y deuda con socios o vinculadas que en la práctica opera como financiación externa.

04

Contingencias fiscales y laborales

Revisamos inspecciones fiscales en curso o previsibles, el riesgo de recalificación de colaboradores autónomos como relación laboral encubierta —un riesgo particularmente presente en sectores con alta rotación de personal—, y pasivos laborales devengados pero no provisionados en las cuentas.

05

Calidad de los ingresos y concentración de clientes

Medimos hasta qué punto la facturación depende de un número reducido de clientes o de un único canal de distribución —por ejemplo, la dependencia de touroperadores en negocios turísticos—, un factor que condiciona directamente la sostenibilidad del EBITDA una vez cambie la propiedad.

06

Activos y pasivos fuera de balance

Identificamos compromisos que no figuran en las cuentas anuales pero que trasladan riesgo económico al comprador: garantías otorgadas, litigios en curso, compromisos contractuales a largo plazo o activos utilizados por el negocio que no son de su titularidad.

Cómo trabajamos

El proceso, en cuatro fases

01

Alcance y planificación

Definimos junto al cliente qué áreas requieren mayor profundidad de análisis en función del sector, el tamaño de la operación y los riesgos ya identificados en fases anteriores del proceso.

02

Trabajo de campo y solicitud de información

Revisamos la documentación disponible en el data room, solicitamos aclaraciones directamente al equipo financiero de la empresa objetivo y contrastamos las cifras reportadas con la evidencia documental disponible.

03

Informe de hallazgos con impacto en precio

Entregamos un informe que traduce cada hallazgo relevante en su impacto económico concreto: cuánto ajusta el EBITDA normalizado, cuánto aumenta la deuda neta real, o qué contingencia debería quedar cubierta por una garantía específica.

04

Soporte en la negociación de ajustes al SPA

Acompañamos al cliente en la negociación de los ajustes de precio, las garantías (representations & warranties) y los mecanismos de retención o earn-out que deben incorporarse al contrato de compraventa a raíz de los hallazgos.

Qué recibe el cliente

El resultado de nuestro trabajo no es un documento técnico de archivo, sino una herramienta de negociación. El cliente recibe un informe ejecutivo, redactado para ser comprendido sin necesidad de formación financiera especializada, que prioriza los hallazgos por relevancia económica.

Cada hallazgo relevante se acompaña de su cuantificación: el impacto en el precio de la operación, o su traslado a las garantías del contrato cuando no procede un ajuste directo de precio. Esa cuantificación es lo que permite a nuestro cliente —comprador o inversor— negociar desde una posición informada, en lugar de aceptar o rechazar la operación sin base cuantitativa.

Antes y después de la Due Diligence

Si todavía está definiendo qué empresa adquirir, nuestro servicio de compra de empresas cubre las fases previas de búsqueda y negociación. Y si necesita primero entender cuánto vale realmente un negocio antes de decidir si avanza, ofrecemos también valoración de empresas independiente.

¿Va a firmar una operación en los próximos meses?

Hablemos de su Due Diligence

Una primera conversación confidencial, sin compromiso, para entender el alcance que necesita antes de comprometer su capital.